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Historia de Moncada

Los vestigios arqueológicos más antiguos de Moncada están localizados en el oppidum ibérico de El Tòs Pelat, ellos permiten hablar de un asentamiento humano en el siglo VI antes de Cristo. Es sin duda el primer asentamiento urbano de la comarca de L’Horta Nord, muy anterior a la propia urbe de Valencia. Se trata de una ciudad ibérica que es abandonada tras un incendio a mediados del siglo IV aC (en la actualidad en proceso de investigación).

 

También dentro del término moncadense se han localizado dos villas romanas, Les Paretetes dels Moros, en la partida del Bordellet, y en El Pouatxo, esta segunda famosa por ser el lugar donde en 1920 se descubrió el mosaico de Les Nou Muses que representa a las nueve hermanas de Apolo provistas de sus respectivos atributos. Todos los indicios apuntan que estas villas estuvieron en funcionamiento entre los siglos I y IV dC. Ambas son la evidencia material de una intensa ocupación del territorio en época romano imperial al norte de la ciudad de Valencia (la antigua colonia latina Valentia, fundada en el año 138 aC.). Obviamente esta ocupación del territorio conllevó una fuerte romanización de la población existente, los iberos.

 

Del periodo visigodo, es decir desde el final del imperio romano de Occidente (s. V dC) a la llegada de los musulmanes a la península ibérica a principios del siglo VIII, por ahora no tenemos datos, el lugar más próximo donde se han hallado evidencias de esta fase histórica se encuentra en la antigua villa romana de L’Horta Vella de Bétera, 4 km al oeste de Moncada (en proceso de excavación arqueológica).

Hasta hace pocos años el poblamiento rural de época islámica en la comarca de L’H orta Nord, era casi nulo. Al margen de la alquería de Bofilla (Bétera), situada al límite oeste de la comarca, nunca habían sido documentados restos arqueológicos de esta cronología, este panorama ha cambiado en los últimos años y ahora sabemos que el cementerio de la alquería islámica de Moncada se ubicaba en la calle Barreres y las casas musulmanas entorno a la plaza de El Ravalet o Plaza Madre Francisca de la Concepción. Por otro lado sabemos a través de las fuentes escritas medievales (La Crònica o Llibre dels Feyts de Jaime I), que la alquería de Moncada disponía grosso modo de un sistema defensivo consistente en una gran torre de las mejores de toda la huerta, según la narración medieval, rodeada por un recinto amurallado no demasiado grande, el albacar, donde se refugió la gente en el año 1236 cuando la alquería fue asaltada por la hueste de Jaime I poco antes de conquistar Valencia.

Uno de los hechos más transcendentes de la historia de Moncada fue sin duda la conquista cristiana, ya que los antiguos pobladores serán expulsados y a los pocos años, tras varios intentos de repoblación, habrá un nuevo asentamiento con cristianos viejos bajo el dominio de la Orden del Temple. El 29 de mayo del año 1248 será otorgada la Carta de Población que consolida definitivamente la repoblación y se configura un importante señorío territorial y jurisdiccional. Medio siglo permanecerá la Orden del Temple en Moncada, en el año 1312 el papa Clemente V suprime la Orden del Temple. En 1319 se crea la orden de Montesa y el Bailío de Moncada pasará a estos nuevos propietarios. Moncada se convierte en centro habitual de celebración de los Capítulos Generales de la Orden de Montesa.

 

Durante la guerra de La Unión, acontecida en el antiguo Reino de Valencia, en 1348 el ejército real, al mando de don Pedro de Xérica se apodera de Moncada, en manos de los unionistas. Acampadas en Moncada las fuerzas reales proyectan y organizan la batalla de Mislata que pondrá fin a la guerra.

Otra fecha importante para el sentimiento religioso de los moncadenses es el año 1388, año en el que nació Inés Pedrós Alpicat, conocida más tarde como la Venerable Inés de Moncada.

Del sigo XV se ha destacar el acontecimiento que supuso la estancia del rey Martín I en Moncada el año 1403 y que el rey Fernando el Católico en 1481, mediante reescripto, erigiera en la iglesia de Moncada la cofradía de Nuestra Señora de los Desamparados.

En cuanto a lo económico, Moncada se convierte en uno de los principales abastecedores de material de construcción de la ciudad de Valencia.

 

En el siglo XVI, durante la guerra de Les Germanies, Don Diego Hurtado de Mendoza, virrey de Valencia, realiza una gran parada militar que aleja a los agermanados del lugar. A final del siglo XVI el señorío de la Orden de Montesa en Moncada entra en declive. El rey Felipe II se incauta las rentas de la Orden asumiendo para ello el título de gran maestre de la misma, y en virtud de esta disposición el Bailío es incorporado a la Corona. A finales del siglo, Benifaraig se separa del Bailío, empieza así su desmembración.

 

El siglo XVII es un siglo de crisis, la expulsión de los moriscos en el año 1609 convulsiona todo el país, Moncada, al no estar habitada por moriscos no sufrirá la mengua de población pero si la repercusión económica que supuso.

 

De nuevo el siglo XVIII empezó con conflicto bélico y Moncada de nuevo participa en la Guerra de Sucesión. En 1706 el ejecito borbónico, al mando del conde de las Torres, establece aquí su cuartel general. Este acuartelamiento duró relativamente poco pues el general austracista Joan Baptista Basset le obliga a huir.

 

Sin duda se trata del siglo en que el antiguo dominio señorial se acaba definitivamente. En 1750 el rey Fernando VI dicta un decreto en virtud del cual los bienes de todas las ordenes militares y por tanto los del antiguo Bailío, quedan sujetos a un Consejo General Administrador que absorbe todas las facultades a ellas concedidas. El 26 de agosto se acuerda la extinción de los cargos de capitán y baile de Moncada. En este momento se independizan del Bailío los lugares de Carpesa, Borbotó y Massarrojos. Si en lo político la situación cambió radicalmente, en lo económico debió repercutir positivamente. Si el incremento de la población puede considerarse un síntoma, valga como ejemplo que la población pasa de 1.809 habitantes aproximadamente, en 1760 a 2.250 en 1794 (según Antoni Joseph Cavanilles). También es significativo que en la segunda mitad de la centuria y principios del siglo XIX se construyen diversos palacios y casa señoriales de las que se conserva algún ejemplo: La Finca Roja o el Palau dels Comtes de Rótova (actualmente Ayuntamiento de Moncada).

 

El siglo XIX también se caracteriza por la conflictividad bélica y política: Guerra de la Independencia (1808-1814), y guerras carlistas. De este segundo episodio dará cuenta el juez de primera instancia de Moncada calificando de tropelías y asesinatos la llegada de las tropas del general Cabrera a Moncada. Desde el punto de vista económico hemos de destacar, por su repercusión social, la fundación de la fábrica de tejidos de seda Garín, dedicada inicialmente a la producción de tisues y damascos para ornamentos litúrgicos y otros usos. A mediados de siglo la población es de aproximadamente 2.720 habitantes, a finales del siglo ya son más de 3.500.

 

La primera mitad del siglo XX también fue de gran conflictividad mundial, dos Guerras Mundiales y la Guerra Civil Española (1936-1939).

 

En 1908 se inaugura el Mercado Municipal, de estilo modernista. Otras obras públicas importantes serán en 1911 la Casa Ayuntamiento en la calle Mayor, sobre el solar de la antigua Casa Consistorial (actualmente sede de la biblioteca municipal en la planta baja y del Museu Arqueològic Municipal en el primer piso). El año 1931 se proclama la II República Española, que es muy celebrado en Moncada. En 1936 se inaugura el nuevo matadero Municipal, junto a las vías del ferrocarril o trenet. Es el año que estalla la Guerra Civil Española, tras el alzamiento militar contra la república, España queda dividida en dos zonas, Moncada se situará en zona republicana. En 1938, el ejército republicano, en un intento de parar la ofensiva fascista del ejército franquista hacia Valencia, construye diversas líneas fortificadas inspiradas en la Línea Maginot francesa, una de éstas, la de retaguardia, conocida como Línea Puig-Carasols, pasará por el término de Moncada, concretamente en el entorno llamado Mas Blau (próximo al barrio de San Isidro de Benagéber). En este punto se construirán búnqueres, trincheras y galerías subterráneas. Muchas de las masías existentes dentro del término municipal serán colectivizadas durante la guerra para más tarde, acabada la contienda en 1939, ser devueltas a sus antiguos propietarios, por ejemplo la Masía de Moróder.

 

En la actualidad Moncada es una ciudad de más de 20.000 habitantes con gran dinamismo económico y cultural que intenta compaginar el desarrollo y crecimiento urbanístico con la conservación de su patrimonio histórico y herencia cultural.

 



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