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El nacimiento de un pueblo de colonos: San Isidro de Benagéber (Moncada)

El següent text es va publicar a El Periódico de Aquí, edició L’Horta Nord (nº 203, Año X) de dijous 18 d’abril de 2019. El publiquem per cortesia de l'autor.

Les imatges de l'església de Benagéber pertanyen a l'Arxiu Municipal de Moncada. La de la plaça dels Oms, amb l'església de Sant Isidre, pertany a Moncadapèdia.

 

El nacimiento de un pueblo de colonos: San Isidro de Benagéber (Moncada)

Arturo Xerri (Investigador local de Moncada)

Aunque el actual pantano de Benagéber tuvo su origen en una iniciativa puesta en marcha en 1933 por las autoridades de la Segunda República (recordemos que en ese periodo el pantano recibió el nombre de “Pantano de Blasco Ibañez”), no fue hasta 1955 cuando dicha obra fue puesta en servicio, ya en pleno periodo franquista, recibiendo el nombre del “Pantano del Generalísimo”.

La construcción del pantano supuso un duro golpe para los habitantes del antiguo pueblo de Benagéber, que vieron como sus casas y campos fueron

condenados a desaparecer bajo las aguas del Turia, embalsadas en ese nuevo pantano, siendo obligados los benageberenses a abandonar su territorio y ser reubicados, de manera forzosa, en nuevas zonas rurales, creadas por el Régimen.

La necesidad de reubicar a esta población desplazada fue resuelta por el “Instituto Nacional de Colonización”, institución franquista creada en 1939 cuyo fin era la creación de nuevos pueblos y núcleos rurales y la transformación de grandes zonas de secano en cultivos de regadío.

El INC llegó a construir del orden de 300 pueblos, siendo uno de ellos el que se construyo entre los términos municipales de Bétera y Moncada, recibiendo el nombre de “San Isidro de Benagéber”.

Este nuevo pueblo de colonización se empezó a construir en base a un proyecto del INC, realizado en abril de 1948 por los técnicos del Instituto, José Rafael Jimenez Calasins y Federico Ausina March.

Dicho proyecto contemplaba la formación de 60 lotes, compuestos por casa y tierras, para otras tantas familias de colonos.

Aunque la entrega oficial de los lotes tuvo lugar en un acto llevado a cabo en 1947, presidido por el Ministro de Agricultura (Carlos Rein Segura), la construcción definitiva de las 60 viviendas fue posterior a dicho año, tal como se deduce del estudio del proyecto del INC, que como se ha indicado, se realizó en 1948.

Ya en el anteproyecto de 1946, previo al proyecto del INC, se señala la necesidad de alojar, con carácter urgente, a las 25 primeras familias seleccionadas del total de las 60.

Estos primeros colonos son los que tuvieron que soportar las peores condiciones de realojo, ya que se encontraron de repente en una situación lamentable, teniendo que habitar, por falta de viviendas, en edificios de la finca, adquirida por el INC, que poco antes fueron cuadras, pocilgas, gallineros o, en el mejor de los casos, edificios de masías con falta absoluta de intimidad entre las familias y carentes de los servicios mínimos para la vida normal de sus nuevos moradores.

El resto de familias (35) tuvieron que esperar a la construcción de las nuevas viviendas, viviendo temporalmente en los pueblos del entorno de Benagéber, Valencia capital y alrededores.

En cuanto a la finca que adquirió el INC para construir el nuevo pueblo de colonización de San Isidro de Benagéber, esta fue comprada por el Instituto a los hermanos Moróder, propietarios de la conocida explotación agropecuaria denominada “Masía de la Granja Moróder”. El coste de la compra, según consta en el proyecto de 1948, fue 4.250.000 pesetas y, con el pago, el INC se hizo con la propiedad de una finca de más de 140 hectáreas que dedicó al establecimiento de los nuevos colonos.

San Isidro de Benagéber siempre ha estado bajo la dependencia del municipio de Moncada, con más o menos independencia con respecto al mismo, ya que entre 1957 y 1972 gozó de la calificación de “Entidad Local Menor”, lo que le confería cierta autonomía de Moncada, contando durante ese periodo con su correspondiente alcalde pedáneo.

Los colonos y posteriores descendientes, tras unos comienzos muy difíciles, supieron adaptarse a la situación que les vino impuesta y supieron salir adelante con sus familias, explotando los nuevos regadíos que les fueron entregados, no sin antes adquirir, cada una de las 60 familias de colonos, la obligación del pago aplazado de los bienes que les fueron adjudicados (básicamente, casa y tierras).

En la actualidad, aunque los descendientes de aquellos colonos están completamente integrados en Moncada y gozan de los mismos beneficios que cualquier moncadense, mantienen la nostalgia de una vida que se truncó en su lugar natal de Benagéber, allá por los años 40 del siglo pasado.

Marzo de 2019

 

 
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